Labor Notes 2022 | Sindicatos unidos en contra del abuso laboral de grandes compañías internacionales como Starbucks

Nuestro Sindicato fue incitado a exponer este 18 de junio de 2020 en Labor Notes, un seminario internacional que organiza cada dos años esta organización mediática, conocida como «la voz de las organizaciones sindicales» en todo el mundo. Este año, en particular, Labor Notes se llevará a cabo en un contexto polémico y energizante, ya que una nueva ola de movimientos sindicales ha emergido, apalancada por los jóvenes, quienes han alzado la voz en contra de las condiciones desfavorables que se han perpetuado durante décadas en sus ambientes de trabajo. Una de ellas: la falta de un contrato que acredite su relación con la empresa, lo que implica la falta de acceso a los derechos laborales que establece la ley en cada Estado.

Para la jornada, viajaron nuestro presidente, Antonio Páez y nuestra Secretaria Secretaria General, Déborath Jofré, dando voz a nuestra organización con el siguiente texto:

 

Buenas días, muchas gracias por darnos la oportunidad de hablar en este importante foro. Venimos de Chile, un país del tercer mundo que sirvió como laboratorio del neoliberalismo que se impuso tras una sangrienta dictadura militar en los 70 que costó la vida de miles de trabajadores. 

Señalo esto porque gracias al neoliberalismo, Chile ha sido terreno fértil para grandes empresas transnacionales como Starbucks o McDonalds que explotan a miles de trabajadores, sobre todo mujeres y jóvenes, a quienes pagan salarios mínimos que no alcanzan para satisfacer sus mínimas necesidades.

El 2009, año en que nació nuestro sindicato, observamos con preocupación la crisis en EEUU, leímos “el desafío starbucks” donde el dueño de la corporación Howard Schultz reconocía sin tapujos que para capear la crisis prefirió lanzar a la calle a miles de familias con tal de salvar su negocio. En ese momento creímos que si no nos organizabamos y formabamos un sindicato la empresa haría con nosotros lo que quisiera. 

Pero contra toda la historia antisindical de Starbucks logramos organizarnos y formar el primer sindicato nacional de starbucks de latinoamericano y uno de los pocos en el mundo, que enfrentó su primera negociación colectiva solo 1 año y medio después de su creación. En ese entonces contábamos con más del 50% de trabajadores sindicalizados y presencia en casi el 100% de los locales. 

En ese momento, ingenuamente creímos que el camino sería relativamente fácil, pero desde ahí en más, la empresa intentó desarmarnos con todo tipo de estrategias: desde despidos ilegales hasta presiones y chantajes contra trabajadores. las mismas prácticas que hoy probablemente están sufriendo en EEUU. 

Pero nuestra resistencia fue más fuerte, logramos sobrevivir a todos sus golpes y a pesar de ser una enorme multinacional, no pudieron derrotarnos. Incluso, mi compañero Antonio, que fue despedido en febrero de 2012, tuvo que ser reintegrado al año siguiente gracias a nuestra persistente lucha.

Desde el 2015 evaluamos cambiar nuestra estrategia, buscamos abrir todos los canales posibles para llegar a la juventud trabajadora, para representar sus anhelos y esperanzas. combatimos los intentos de precarización que impulsó McDonald y el gobierno de Sebastían Piñera para flexibilizar aún más los contratos y las jornadas laborales.

De esta manera llegamos al 2019, con un sindicato fortalecido, con presencia en decenas de tiendas y un núcleo de activistas que saldría a la calle durante el estallido social de finales de dicho año.

Octubre nos sorprendió, pero nuestras experiencias en la lucha estudiantil del 2011 nos sirvió para no titubear en los llamados a salir a la calle y luchar por cambiar esta realidad que nos condena a la pobreza y la miseria. 

Nuestra organización se hizo partícipe de las manifestaciones, convocatorias a la huelga general y buscamos sumar a nuestras bases en la lucha por nuestros derechos. Logramos convocar a trabajadores de otras empresas de la comida rápida para que crearan sus propias organizaciones y logramos que trabajadores de McDonalds y BurgerKing se sindicalizaran por primera vez, mostrando que incluso en estos empleos altamente precarizados y con mucha rotación, la juventud puede y debe organizarse para luchar contra estas grandes multinacionales imperialistas.

Desgraciadamente la mayoría de los sindicatos tradicionales, dirigidos por partidos de la actual coalición de gobierno, se limitó a realizar llamados sin organizar nada, eso debilitó la mucho movilización ya que aun cuando millones de trabajadores salían a manifestarse, los lugares de trabajo no se volvieron centros de organización. Los dirigentes de estos sindicatos y las grandes centrales sindicales hicieron todo lo posible por apagar el incendio que la clase trabajadora, las mujeres y la juventud habíamos comenzado. 

En el punto más alto de movilización, existió un gran acuerdo entre los partidos políticos de la izquierda (parlamentaria), del centro y la derecha para poner un freno a la situación. Este acuerdo le permitió a Sebastian Piñera seguir gobernando. La movilización costó vidas y la mutilación de cientos de ojos de quienes se manifestamos. Mientras los policías y militares que ejercieron la represión, que asesinaron, torturaron y violaron los derechos humanos casi no tuvieron consecuencias. Por el contrario, las cárceles se llenaron de jóvenes manifestantes, que incluso hasta hoy siguen siendo injustamente encarcelados o procesados por una justicia al servicio de los más ricos.

El estallido social en Chile mostró la enorme impotencia y rabía que se acumulaba en amplias franjas de la población debido a los graves padecimientos a los que los somete el sistema capitalista y neoliberal: imposibilidad de acceder a trabajos bien pagados y con derechos laborales, educación a costa del extremo endeudamiento, imposibilidad de adquirir una vivienda, una salud pública que se cae a pedazos mientras los millonarios tienen sus clínicas privadas con acceso a salud de primera, etc.

Todos estos problemas se volvieron aún más críticos durante la pandemia ya que el gobierno, junto a los partidos que hoy apoyan al gobierno de Gabriel Boric, aprobaron leyes que atacaron a las y los trabajadores y permitieron a las grandes empresas suspender los contratos de trabajadores, no pagarles los salarios y que estos utilizaran sus propios ahorros para lograr sobrevivir. Durante todo este periodo, las grandes organizaciones sindicales renunciaron a resistir los ataques contra la clase trabajadora. 

Mientras los comedores populares crecían y el desempleo afectaba a franjas más grandes de la población, nuestro sindicato intentó revertir la política de las suspensiones del gobierno en ante la justicia, a la vez que entregamos alimentos y ayudas sociales a nuestros afiliados a lo largo del país. Mientras los hogares de los trabajadores sufrían con el confinamiento, las empresas aseguraron sus ganancias por millones a la par de que el Estado entregaba todo tipo de subsidios. 

Gracias a esta incipiente resistencia nuestra organización ganó una enorme legitimidad, aumentando en tres veces nuestros afiliados y preparándonos ahora para transformar nuestro gran sindicato en una herramienta para organizar la juventud trabajadora de la comida rápida y sectores precarizados. 

Para todo esto hemos resuelto, en nuestra última asamblea general del sindicato, levantar una campaña por el salario mínimo de 650 mil pesos y que se ajuste con la inflación, porque no podemos seguir siendo la clase trabajadora la que pague los costos de una crisis que no provocamos. Queremos llevar esta iniciativa a todas las y los trabajadores, independientemente del rubro en el que se desempeñen ya que no podemos seguir tolerando la división que ejercen las patronales en nuestra contra. Sea en Starbucks, Mcdonals o Burger King, sea en comida rápida o servicios, sean chilenos o extranjeros, la clase trabajadora es una y sin fronteras.

Para finalizar, el esfuerzo que estamos llevando no lo sacaremos adelante si no tenemos en cuenta a nuestras compañeras mujeres que han juego un rol de vanguardia en los últimos años. Para esto nuestro sindicato se la ha jugado por levantar una Comisión de Mujeres y disidencias que ponga los temas de la opresión y explotación sin la mirada comercial de la que se aprovechan las grandes compañías en meses como este. Esta comisión es abierta no solo en locales sindicalizados sino a todes las trabajadoras de Starbucks que quieran unirse.


Mientras Starbucks y otras empresas se llenan de la bandera de la diversidad en estas fechas, nuestra comisión avanza en de forma decidida en un protocolo que surge de las propias trabajadoras para enfrentar el machismo, el acoso y el abuso sexual en nuestros lugares de trabajo. Pero lo importante no es solo que más y más lugares de trabajo cuenten con este tipo de protocolos, sino también de que sean las propias trabajadoras y miembros de las comunidades LBGTIQ+ quienes puedan hacerse parte de sus lineamientos y la toma de decisiones.

Todas estas problemáticas, serán un desafío para la juventud que comienza a organizarse a nivel mundial, venimos de 30 años donde el capitalismo se extendió a nivel mundial y hoy, luego de una enorme crisis económica y una larga pandemia, nuevamente corren aires de guerra, seguro la juventud tendrá algo que decir y las organizaciones de trabajadores (que somos quienes hacemos funcionar el mundo) debemos ser un amplificador de estas voces. 

Muchas gracias por la invitación, sigamos organizándonos para terminar con esta sociedad capitalista y avanzar en un mundo sin explotación ni opresión, donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres.

 

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